
Lentamente me dirijo a su habitación; todo está en reposo y completamente quieto escucho su respiración y siento su aliento en mi garganta.
Puedo disfrutar de su fragancia personal,ese aroma que me mata y me vuelve loca, el olor de su sangre es tan indescriptible.
Después de un mes de sólo observar su vida, me he dado cuenta que es una persona desdichada, la cual no merece seguir viviendo. Asi que estoy decidida... tengo una sed insaciable, necesito beber su sangre.
Me coloco en una de aquellas esquinas, y como una estatua sin vida me quedo esperando a que caiga en un sueño profundo.
Sólo da vueltas en la cama, es tan despistado que no se ha dado cuenta que estoy en su habitación, incluso cuando volteó hacia la ventana para ver la luna llena... claro mortal tenía que ser al fin y al cabo. Habla entre sueños, se retuerce y su cuerpo comienza ha tener sudoraciones, pareciera que presiente su final.
Después de un rato, la tranquilidad regresa al aposento y sin pensarlo mucho me siento al borde de su cama, poco a poco aquella sábana que cubría su cuerpo fue deslizándose al suelo y mis manos como dos cazadores sumamente adiestrados y ágiles hacen la labor de colocarse una por detrás de su cuello y la otra reposando en su espalda. Con un sólo movimiento logro elevar su cuerpo a la altura de mis labios y oliendo una vez más su aroma y su último aliento de vida comienzo a succionar con frenesí la sangre que brota de aquellos dos orificios hechos por mis colmillos.
No pienso, sólo sigo alimentándome hasta que algo interrumpe mi labor...
Sus manos me rodearon la cintura, y un dolor insoportable comenzó a invadirme; es como si me estuviera abrazando el fuego, no pude soportarlo... exclamé un gruñido de dolor y torpemente dejé el cuerpo casi muerto sobre la cama.
-¿Qué significa esto?- lo dije mirando a mi víctima.
-¡Imposible!- un enrojecimiento cubría mi cintura, jamás había sentido eso desde mi transformación, era como si por unos momentos hubiese regresado a ser una simple y debil mortal.
Esa noche fue tan extraña... la luna... ¡LA LUNA! había desaparecido... el alba comenzaba a florecer.
No tenía más remedio que escapar a el refugio mas cercano que tenía... el sótano de aquella casa, asi cuando anocheciera -si mi víctima seguía con vida- podría satisfacer por completo mi sed.
Y sin pensar más, descancé en la oscuridad extraña de aquella casa.

y que sucedió??
ResponderEliminarme dejas intrigada, mujer...
la form de describir la escena es maravillosa, te la puedes imaginar..