sábado, 10 de octubre de 2009

Memorias de un cazador


Lentamente me dirijo a su habitación; todo está en reposo y completamente quieto escucho su respiración y siento su aliento en mi garganta.
Puedo disfrutar de su fragancia personal,ese aroma que me mata y me vuelve loca, el olor de su sangre es tan indescriptible.
Después de un mes de sólo observar su vida, me he dado cuenta que es una persona desdichada, la cual no merece seguir viviendo. Asi que estoy decidida... tengo una sed insaciable, necesito beber su sangre.
Me coloco en una de aquellas esquinas, y como una estatua sin vida me quedo esperando a que caiga en un sueño profundo.
Sólo da vueltas en la cama, es tan despistado que no se ha dado cuenta que estoy en su habitación, incluso cuando volteó hacia la ventana para ver la luna llena... claro mortal tenía que ser al fin y al cabo. Habla entre sueños, se retuerce y su cuerpo comienza ha tener sudoraciones, pareciera que presiente su final.

Después de un rato, la tranquilidad regresa al aposento y sin pensarlo mucho me siento al borde de su cama, poco a poco aquella sábana que cubría su cuerpo fue deslizándose al suelo y mis manos como dos cazadores sumamente adiestrados y ágiles hacen la labor de colocarse una por detrás de su cuello y la otra reposando en su espalda. Con un sólo movimiento logro elevar su cuerpo a la altura de mis labios y oliendo una vez más su aroma y su último aliento de vida comienzo a succionar con frenesí la sangre que brota de aquellos dos orificios hechos por mis colmillos.

No pienso, sólo sigo alimentándome hasta que algo interrumpe mi labor...
Sus manos me rodearon la cintura, y un dolor insoportable comenzó a invadirme; es como si me estuviera abrazando el fuego, no pude soportarlo... exclamé un gruñido de dolor y torpemente dejé el cuerpo casi muerto sobre la cama.

-¿Qué significa esto?- lo dije mirando a mi víctima.
-¡Imposible!- un enrojecimiento cubría mi cintura, jamás había sentido eso desde mi transformación, era como si por unos momentos hubiese regresado a ser una simple y debil mortal.

Esa noche fue tan extraña... la luna... ¡LA LUNA! había desaparecido... el alba comenzaba a florecer.
No tenía más remedio que escapar a el refugio mas cercano que tenía... el sótano de aquella casa, asi cuando anocheciera -si mi víctima seguía con vida- podría satisfacer por completo mi sed.

Y sin pensar más, descancé en la oscuridad extraña de aquella casa.

viernes, 9 de octubre de 2009

Conciencia Inconciente.


La perspectiva que tenía de la vida, había cambiado por completo. Ni siquiera sabía si tendría que considerarla como "vida".
Por momentos, una nostalgia me invadió y con algunos tragos de saliva amargos -y dolorosos por el vino- traté de pasarme ese nudo que tenía en la garganta.

-Creí que los vampiros no tenían sentimientos- dije en voz baja. Si así era... pronto esa sensación desaparecería, si no... bueno, algo de mi primera condición tendría que perdurar.

Despegué los ojos de la ventana y me dirijí hacia la puerta...
Tenía que salir y descubrir el nuevo y desconocido mundo que estaba saliendo de éstas paredes.
¿Cómo me comportaría? ¿Tendría instintos de caza? ¿Percibiría el olor de la sangre dulce?

Aún no lo sabía.

Iba abrir la puerta cuando derepente escuché algo:

-¿Cómo se siente? -una voz retunbaba en mi cabeza.
-¿Perdon?- respondí.
- Si el hecho de sentirte diferente, de ser alguien nuevo.
-¿Quién eres?
-¡Jajaja! ¿Acaso no lo sabes aún Ancel?-. Traté de sentarme,por un momento todo me daba vueltas.
-No lo sé.
-¿Que no?... Yo digo que si.
- ¿Tratas de volverme loco?
-¡No! Simplemente quiero ayudarte.
-Entonces deja de hacer esto, si quieres ayudar.
-Esta bien, pero un último consejo, Ancel.
-¿Qué?
-No salgas esta noche, aún no estás lo suficientemente fuerte fisica y mentalmente para poder soportar ese nuevo paso.
-¿Cómo diablos sabes que no lo estoy?- Refuté.
-Sólo hazme caso, si lo intentas... puede que sea fatal. Pero si tu elección es salir, dejáme decirte que faltan 2 horas para que amanezca y entonces estarás nuevamente muerto y esta vez no podrás regresar a este mundo. Además el sueño comienza a verse en tu fisonomía asi que mejor descanza, si te quedas dormido a media calle no vivirías para contarlo.
-¿Qué quieres decir con dormir?
-Los vampiros jóvenes, necesitan de fuerzas que van recaudando con lo poco de su naturaleza humana que les queda, en este caso es el sueño... como los bebés, ¿ves?
-¿Quién eres?
-Ancel... soy yo.

Y sin decir más la voz desapareció en la oscuridad de mi cuarto, había tenido razón; el sueño comenzaba a ganarme terreno.
Me recosté y sin pensar en más... volví a soñar.

sábado, 3 de octubre de 2009

Oscuridad y Luz


Meditabundo, bajo la luz de la luna dejaba que la oscuridad me consumiese lentamente.
-Un vampiro-repetía en voz baja tenía que asimilarlo, al menos de palabra….
¿Qué haré? ¿Hacia donde iré? Aún no sabía la respuesta pero tenia que decidir hacer algo lo más pronto posible, Buscar una nueva identidad, un nombre diferente, No podía seguir siendo Ancel… era un nombre demasiado angelical al pronunciarlo para mi nueva fisonomía.
¿Será verdad que estaremos condenados? Aún tenía muchas preguntas respecto a este tema sin saber como engañar a mi mente para que dejara de pensar en ello.
Algún día supongo lo sabré…
Seguí con la mirada perdida, -¿A que hora saldrá el Sol?- pregunté casi con la idea de esperar que alguien me contestara. ¿Me calcinaré si estoy expuesto a éste? No lo sabía, y la verdad no estaba muy dispuesto a comprobarlo, no al menos esa noche.
Así que cerré las ventanas, recorrí las cortinas y me dirigí nuevamente al espejo… no se cuánto tiempo habría pasado pero si el suficiente para que la figura cambiara de apariencia…
Ya no era una sombra, una figura abstracta… ahora se tornaba menos difusa, contorneada, mostraba mi nuevo yo -o el yo en proceso de ser el verdadero, real y novedoso-
La oscuridad resaltaba en mi piel la cual era tan blanca como la leche, lisa, brillante y sumamente sedosa, era perfecta.
Mi cabello, se veía más largo de lo habitual… ahora las ondas rozaban mis hombros, cuando la última ves estando con mis 5 sentidos pasados lo tenía a la altura de los lóbulos de la oreja.
Mis facciones se habían endurecido, y mis ojos… ¡Mis ojos! Eran diferentes, aquellos ojos azules apagados y melancólicos que me habían acompañado toda mi vida habían sido reemplazados por unos ojos sumamente misteriosos, el ojo izquierdo se tornaba de un color verde aceitunado y el derecho… estaba plagado por un color bermellón espeso. ¡Jamás había visto tal combinación! Supongo que estaba en “proceso de ser “o “terminar de ser” un vampiro.
Al Sonreir dos Dientes agudos situados entre los premolares y los incisivos se asomaban ansiosos, preparados para llevar a cabo su nueva misión; satisfacer mi sed.

jueves, 1 de octubre de 2009

Realidad

Si... era un hecho, me había convertido en una de esas criaturas.
Un vampiro, ¿Que porque lo pensaba? No lo se... aún no lo había confirmado con los ojos en frente de un espejo, ni si quiera sabía si podía reflejarme pero tenía la sensación de ser uno de ellos, porque eso no lo compruebas, lo sientes fluir por tus venas.
Mis manos me delataban, habían cambiado notoriamente y la sensación de mi cuerpo también, los colores, mi agilidad ocular e incluso mi enfoque era distinto, como describirlo... no encuentro las palabras, pero sé que era una sensación nueva.
Me sentía un hombre diferente... había vuelto a nacer, por primera vez mi vida me consideraba con mucho más fuerza.
Antes de cualquier otra cosa, la única idea que pasaba por mi cabeza era el saber quién había sido el o la causante de este destino tan desprevenido y poco creíble.
Aún no sabía como encontrar aquella respuesta pero se había vuelto en mi nueva obsesión, ni siquiera l@ vi, todo fue tan rápido y de no haber pasado en mi cabeza la idea de ser un vampiro seguramente hubiera ido al doctor y ahí si que estaría muerto...doblemente.
¿Cómo era? ¿Por qué no me mató? ... o quizás... ¿Ésa era su intención? tal vez algo o alguien la detuvo... en fin, tantas preguntas sin resolver cavilaban por mi mente y yo sin tener la mas mínima idea.
Y el clásico ¿Porqué a mi? ¿Por qué de todas las personas en este mundo tuve que ser yo?, bueno basta de preguntas Ancel, ahora lo que tienes que hacer es saber que harás con tu nueva vida, o nueva etapa, es difícil ser un vampiro y más cuando medio mundo quiere matarte o clavar una estaca, crucifijos, aventar ajos, agua bendita o exponerte a la luz…
-¡La luz!- Exclamé en voz alta.-
Sigue siendo de noche…. ¿Por qué?
La curiosidad me atrapó como quien tenía la curiosidad de abrir la caja de Pandora, tenía que experimentar las sensaciones nuevas y verificar si las hipótesis de mi raza… bueno de mi ex raza humana eran verdaderas o falsas, así que mi primer experimento consistió en comer algo, a pesar de que no tenía hambre. Bajé los 30 escalones que acostumbraba a bajar cuando era humano pero esta vez de una manera distinta; Sólo lo había pensado cuando ya estaba en la cocina… ¿Cómo paso eso? Ni yo mismo lo se, no tuve la necesidad de bajarlos, ¿O acaso lo hice a una velocidad extraordinaria? Quizás con el tiempo esas preguntas se aclararían en las respuestas con la experimentación y comprobación constante.
Tomé un pedazo de pan francés que había en la alacena y saqué un poco de vino blanco, traté de colocarme en la silla pero había permanecido tanto tiempo acostado que retiré ésta y me puse enfrente del alimento. Tomé un pedazo de pan y lentamente lo acerqué a la boca, antes de abrir mis labios lo incliné hacia mi nariz para olisquearlo, no podía distinguir el olor del vino ni del pan…
Sin mas vueltas al asunto mordí el pan, vaya sorpresa… me sabía a pan, no a tierra de panteón, pero el sabor era diferente es como si hubiera podido diferenciar los elementos que lo integraban; levadura, azúcar, harina, agua…
Pero no satisfizo mi apetito, simplemente fue un ejercicio de musculos al mover los labios. Sin embargo, al colocar el vino en mi boca mi reacción fue completamente diferente, no pude soportarlo… era espantoso el ardor, aquel sabor a lumbre recorrió mi garganta y me hizo exclamar un rugido de dolor, sentí que el alcohol había quemado hasta la boca de mi estómago tuve que soltar el vaso de un golpe y todo el líquido se derramó en el suelo, los labios me ardieron y me palpitaban furiosamente. Me dirigí a mi alcoba por instinto como buscando algún refugio (de nuevo psiquicamente), no sabía que hora era, todo este tiempo indefinido en el espacio de mi alcoba fue alterado por los sucesos que me envolvieron y me transformaron en esto.
Me acordé de mi reflejo, así que decidí acercarme al espejo lentamente para ver si podía distinguir mi figura… Sólo una sombra más oscura de lo habitual se veía a través de este artefacto, para mi mala suerte no supe como era mi nueva identidad física.
La luna era preciosa; sus matices claros y oscuros hacían contraste con la negrura que servía de tapiz el cielo nocturno, me quedé inmóvil un tiempo, contemplando aquella luna hermosa… la primera de mis muchas noches de vampiro que me esperarían.