miércoles, 1 de julio de 2009

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Me encuentro en mi habitación desolada, meditando con la mirada ausente.
Aun no sé si es una realidad o simplemente un invento de mi imaginación.
Todo se siente tan diferente.

Decido entrar a la cama, me recuesto... esta fría, húmeda y da la sensación de que está mojada. Cierro los ojos y trato de no pensar en nada.

Y cuando casi me doy por vencido y siento aquella pesadez de cansancio en mis párpados y el agotamiento de mi cuerpo, algo sorpresivo ocurre.

Una luz, a pesar de que mi recámara es oscura la siento penetrar en toda la habitación, siento que sobrepasa la penumbra de mis ojos.
Los abro, nada... sólo mi imaginación.

Vuelvo a cerrarlos y esta vez logro conciliar el sueño pero no por mucho tiempo...
Un escalofrío recorre todo mi cuerpo y siento como me hace estremecer, estoy helado pierdo completamente la sensiblidad, un efecto anestésico se apodera de mi, todo es tan difuso y extraño... no tengo fuerzas, es como si algo hubiera succionado toda la energía de mi cuerpo.
Trato de abrir los ojos sin el menor éxito posible, la sensación de gelidez crece cada segundo; ¿Acaso estaré muerto?.

Una oleada de sensaciones me envuelven, pero esta vez es como si miles de cristales se incrustaran en todo mi cuerpo; critales fríos y extremadamente filosos, el dolor es insoportable,punzadas interminables comienzan a surgir, grito pero no me escucho... ¿Que está pasando?

Una pesadilla... es lo primero que se me ocurre, una de esas terribles que cuanto más quieres correr y escapar no puedes, sientes la pesadez de tus piernas y cuando tratas de gritar no sale ni el menor ruido posible de tu garganta. Una horrible pesadilla en la cual cuando te das cuenta de estar en una, tratas de despertar pero no lo logras tan facilmente.



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